Siemens Stadt es un híbrido creado a principio de los años 30 entre la entre Ciudad Jardín y vivienda masiva para trabajadores. El resultado es muy interesante pues se mezcla la densidad con la tranquilidad.
Hoy tuve un conversación que me dejó estupefacto.
Me encontré al señor Francisco caminando por el barrio.
Al verme mojado se rió de mi desde su cómoda sombrilla y dijo:
-¿que? ¿mojado?-
-no empapado- dije yo
-no ha parado de llover- dijo
-abril lluvias mil, dije y luego añadí- es lo que tienen los dichos que casi siempre son verdad-
el Señor se volvió a reír de mí.
-¿a donde va?- le pregunté
-con mi vendedor de la once-
-bueno pues hasta luego-
-hasta luego-dijo.
Cuando llegue a la esquina me quedé pensando que desde que vivo en Barcelona converso en los elevadores, hablo del clima con picardía, e incluso conozco el nombre del dueño del bar de abajo de mi casa.
Todo esto debería de ser tomado en cuenta en mi próxima cita para pedir la ciudadanía, joder.
56 coches extraídos de accidentes violentos se amontonan en el cerro del Cristo Negro. No llegaron ahí sólos, el amontonamiento no es casual. Se dejan ahí con toda su violencia. Pero despues la obra cambia, se hace un registro fotográfico y se estampa Ciudad Juarez. La gente camina sin detenrse a ver la evidencia del mal, cosa por cierto muy normal.
Etiquetas: Jonas Marinel
A veces determinadas relaciones se componen por un feedback de locura. Uno sólo logra entenderlas estando dentro de la relación, o mas bien en la cotidianidad de la relación. Después de un determinado tiempo fuera de esta cotidianidad, el sentido de esta relación se hace algo así como incomprensible. Leía hoy una entrevista en el país con Carlos Fuentes, en la que hablaba de México y en gran parte sobre el tema de la violencia y la inseguridad, y pensaba justo en esta situación. En como quizá ahora que Fuentes vive en Londres, México se le convierte un código indescifrable pero al mismo tiempo la locura se hace evidente. Me hace pensar en distintos pasajes de el arte de la fuga en los cuales Pitol narra sus periódicos regresos a México, y como la total descontextualización le hace sentirse en un sube-y-baja de emocional. Supongo que esto ocurre en cada lugar - por ejemplo en aquellos personajes de los Versos Satánicos que sólo con regresar a la India se les cae el arco en las cejas o cambian la forma de sus labios - y también con ciertas relaciones personales. Pero tambien creo que en el fondo si Carlos Fuentes deja Londres y se va a vivir al Centro Histórico del DF, en tres días bajaría de su departamento daría un paseo y regresaría caminando a casa, lo cual es una normal locura en país de locos, y entonces hablaría menos de la seguridad.
Desde que Regresé de vacaciones me vienen a la memoria
12 decapitados
24 personas con tiro de Gracia.
Y finalmente 7 personas en una explosión en los festejos del grito en Morelia.
Odio hablar del tema de la seguridad en México, me molestan los grupos de derechas que utilizan el tema como su único motivo político. Y por supuesto detesto el espectáculo de los fusiles desnudos por todo el país, el espectáculo de los carros blindados, los guardaespaldas y los vidrios polarizados, de los cristalitos de botellas rotos colocados en la bardas que rodean las casa y la psicosis de los secuestros. Me molesta tanto la "pornografía del poder" en México que deja su peor huella en la violencia, y más en la violencia que afecta a los civiles.















