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En una librería en el centro de Santiago dos vúmetros se colocan en la entrada. No se escucha nada, sólo se ve el ritmo, el golpeo de la voz de Nicanor Parra que lee la advertencia al lector.

Última locura de tan peculiar artista, otra vez hay que buscar la cita.



2666

56 coches extraídos de accidentes violentos se amontonan en el cerro del Cristo Negro. No llegaron ahí sólos, el amontonamiento no es casual. Se dejan ahí con toda su violencia. Pero despues la obra cambia, se hace un registro fotográfico y se estampa Ciudad Juarez. La gente camina sin detenrse a ver la evidencia del mal, cosa por cierto muy normal.


ovevS
7 personas mayores de 70 trabajan con una cámara lo que son. Todos son emigrantes y vuelven al lugar donde han nacido o pasaron la mayoría de su infancia, El artista les pide que miren sin nostalgia, es decir que no miren como si fueran otro. Sino que miren como son, como extranjeros de su recuerdo. Marinel comienza a interesarse por la mirada actual de la vejez, pero una mirada descolocada, el deshábito y sobretodo desde el extrañamiento de lo que alguna vez fue parte de ellos.

Las letras y los números de los jardines de los Lodi:

1.e
2.n

3.e
4.l

5.a
6.z
7.u
8.l

9.u
10.n
11.á
12.n
13.i
14.m
15.e

16.l
17.o
18.s

19.d
20.o
21.m
22.o
23.s

24.d
25.e

26.l
27.o
28.s

29.m
30.a
31.u
32.s
33.o
34.l
35.e
36.o
37.s

38.n
39.e
40.g
41.r
42.o
43.s
44.,

45.r
46.e
47.c
48.o
49.n
50.c
51.e
52.n
53.t
54.r
55.a
56.d
57.o
58.s
59.,

60.p
61.e
62.n
63.s
63.a
65.t
66.i
67.v

68.o
69.s

70.e
71.m
72.i
73.t
74.i
75.e
76.r
77.o
78.n

79.d
80.e

81.p
82.r
83.o
84.n
85.t
86.o

87.p
88.á
89.j
90.a
91.r
92.o
91.s

En los Jardines de los Lodi
Jonas Marinel colocó 91 letras en una de las alas de 91 pájaros. Cada pájaro tiene un rastreador GPS que cada hora da su posición exacta. Esta es una imagen de delhi el viernes 17 de agosto 2007 a las 16:15h. Los GPS dejaron de trasmitir 4 días después. La parte más densa son los Jardines de los Lodi, después mas hacia el este, el campo de Golf. No muy lejos de ahí vivió el autor de las letra que llevaron los pájaros; O. Paz tenía su casa en Prithvirah Road 13, más o menos donde está el pájaro 37.


Ahora cuelgo la "Carta a Gerhard Eisenarbeiter" Publicada por Jonas Marinel en Die Zeit el 8 de Marzo de este año.

Estimado Gerhard:

Me han llegado noticias de su crítica aquí en Ljubljana, lugar que me acerca mucho al sentimentalismo que usted describe en su artículo del 20 de Febrero en Die Zeit. Después de que Luiggi Tachero me comentó sobre sus ideas sobre mi obra no soporte la curiosidad de leer entero el texto. Me gustaría hacerle algunos comentarios, aunque comenzaré agradeciéndole el enorme placer que me provoca que mi trabajo genere cualquier tipo de literatura, al fin y al cabo toda mi obra proviene de la palabra escrita y me interesa mucho que después de ser secuestrada vuelva una vez mas a ser palabra escrita. Por lo tanto el juego de los comentarios continúa, incluso en el caso como es el suyo en que tal comentario guarde o no una relación con lo que intento hacer con mi obra… Su error no radica en la lectura de la obra, si no más bien en confundir su labor con la mía. Cómo bien dice, mi trabajo consiste en generar artefactos de traducción, es decir soy un lector que inventa un lenguaje propio para mantener el significado fijo, mientras que su trabajo como crítico consiste en interpretar un texto y construir otro texto libre que remita a otros significados y que a su vez, nos ayuden a explicar la validez o belleza de lo leído. Por lo cual le pregunto: ¿Porqué habría de comportarme como un crítico si lo que quiero es traducir?. Cierto es que no toda traducción consiste en mantener el significado lo más intacto posible, en algunos casos la belleza del lenguaje le otorga una importancia a los signos que van mas allá del significado, algo así como la traducción de la poesía. En ese caso también mi labor es otra y muy distinta a la del crítico. ¿Qué comentario puede hacer un traductor acerca de la frase “sobre el Jardín lleno de rosas sobrevuelan las libélulas”, si no es la misma frase con otros signos?… Mi único interés en el mundo del arte por el momento es que mediante estos dispositivos de traducción, la obra pase por diferentes formas de lectura hasta encontrar el lector final. El problema supone en conocer al lector final, es decir el momento último en que la obra se diluye y por lo tanto ya nunca más es comentada

Este texto lo encontré en Die Ziet “20 de Febrero 2007”, y es una crítica demoledora al trabajo de Marinel. Sólo cuelgo una parte del texto. El autor es Gerhard Eisenarbeiter

La semana pasada por encargo de éste periódico, me tocó asistir a la última exhibición de Jonas Marinel en el Schwarze Parkgalerie en Dusseldorf. Bajo el nombre de serifas, la exhibición consiste en 20 piezas compuestas por 6 instalaciones, 7 fotografías de instalaciones en el espacio público, 2 vídeos instalaciones, y finalmente 5 libritos de creación propia… Conocido por la búsqueda de una especie de sistema traductor entre vida y literatura, Marinel ya tiene una extensa producción que a mi parecer corre la pésima suerte de no comentarnos absolutamente nada relevante más allá de la literatura misma. En otras palabras, sus juegos de citas, sus juegos de palabras y sus ficciones, no aportan nada al panorama literario, menos aun, no aportan nada al arte contemporáneo… Pondré un ejemplo, supongamos que se emite una frase tal como ”sobre el Jardín lleno de rosas sobrevuelan las libélulas”, entonces el comentario de Marinel al respecto es “sobre el Jardín de rosas sobrevuela las libélulas”. ¿Que aporta decir los mismo dos veces?, repetir una idea hasta la saciedad no emite ningún comentario sobre la idea. La obra de Marinel y en especial el trabajo presentado en Schwarze Parkegalerie, son banalidades, trabajos de Universitario Pedante con ganas de ser el nuevo Beuys…. Si bien el juego de incitar al espectador a cerrar la pieza mediante la lectura es una idea interesante, ya que su obra misma se remite a un juego de espejos, y por lo tanto solo es entendida en la medida que el espectador acceda al texto sobre el cual se hace el comentario, Marinel casi siempre cae en un peligroso sentimentalismo digno de un mal escritor. El gran terror de un poeta es el sentimentalismo, ese mismo debería de ser el terror Marinel… Tal vez si un acierto tiene Marinel es en la selección de textos y escritores, pero aun así actualmente la relación que puede existir entre una tradición como la literatura y otra como el arte contemporáneo está en otra parte.

Reciente broma de Marinel haciendo una cita de la video artista Hozler

Jonas Marinel y las cartas a los amigos.

Siguiendo la máxima de que toda la historia de la literatura es en realidad una serie de cartas a los amigos, Marinel se ha enredado en proyecto de dimensiones descomunales. El objetivo es enviar 3565 cartas a sus amigos sobre una selección de páginas sueltas de 865 novelas, ensayos o historias cortas. Cada página esta siendo minuciosamente escogida y rescrita de nuevo como si fueran pasajes de su vida. Marinel sabe que una persona se narra a si misma con palabras que se toman prestadas de los otros.



Jonas Marinel

Conocí a Jonas Marinel hace 3 años, en la trienal de Bergamo. Desde el primer momento me llamó la atención su trabajo a medio camino entre el arte conceptual, la literatura y las bases de un surrealismo adaptado a los nuevos tiempos. Sus trabajos comprenden una vasta serie de instalaciones que parten de la literatura pero que se insertan en la vida diaria. Digamos que el suyo es un proceso contrario, lee para escribir en la vida de las demás personas. A él debemos aquellos 3000 libros de la hojarasca de Gabriel García Márquez editados en los sesenta rodeando sin orden aparente un árbol enorme en París. También debemos esa "muralla china" de 5 kilómetros con el libro Rojo de Mao alrededor del barrio de Fort Pienc en Barcelona, o los 500 barcos de papel arrojados al danubio, con las hojas de la celebre novela de Claudio Magris. Y no digamos ya, su memorable traducción al Catalán del los poemas de Octavio Paz vía INTERNOSTRUM y luego enviada a Normalització Lingüística para su posterior corrección. Obra que no sólo recordaba la máquina de hacer poemas de Fluxus, sino que además ironizaba sobre la idea de Paz, en la cual sostenía que un traductor era un poeta, con esta obra Jonas, hace poeta al programa de traducción y a la institución que normaliza la lengua en Cataluña. Recientemente volví a visitar a Jonas en su natal Weiße Länder, ahí se encontraba trabajando en su próxima idea sobre el hombre sin atributos de Musil. Siempre irónico dijo no recordarme, y me volvió a hablar de las mismas cosas que hablamos la primera vez, con tal exactitud repitió lo dicho que al final al despedirme me comento que en realidad nada había cambiado desde la ultima vez que nos vimos. Se que en el fondo citaba algo, pero aun no se que.