56 coches extraídos de accidentes violentos se amontonan en el cerro del Cristo Negro. No llegaron ahí sólos, el amontonamiento no es casual. Se dejan ahí con toda su violencia. Pero despues la obra cambia, se hace un registro fotográfico y se estampa Ciudad Juarez. La gente camina sin detenrse a ver la evidencia del mal, cosa por cierto muy normal.
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Las letras y los números de los jardines de los Lodi:
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En los Jardines de los LodiEtiquetas: Jonas Marinel
Ahora cuelgo la "Carta a Gerhard Eisenarbeiter" Publicada por Jonas Marinel en Die Zeit el 8 de Marzo de este año.
Estimado Gerhard:
Me han llegado noticias de su crítica aquí en Ljubljana, lugar que me acerca mucho al sentimentalismo que usted describe en su artículo del 20 de Febrero en Die Zeit. Después de que Luiggi Tachero me comentó sobre sus ideas sobre mi obra no soporte la curiosidad de leer entero el texto. Me gustaría hacerle algunos comentarios, aunque comenzaré agradeciéndole el enorme placer que me provoca que mi trabajo genere cualquier tipo de literatura, al fin y al cabo toda mi obra proviene de la palabra escrita y me interesa mucho que después de ser secuestrada vuelva una vez mas a ser palabra escrita. Por lo tanto el juego de los comentarios continúa, incluso en el caso como es el suyo en que tal comentario guarde o no una relación con lo que intento hacer con mi obra… Su error no radica en la lectura de la obra, si no más bien en confundir su labor con la mía. Cómo bien dice, mi trabajo consiste en generar artefactos de traducción, es decir soy un lector que inventa un lenguaje propio para mantener el significado fijo, mientras que su trabajo como crítico consiste en interpretar un texto y construir otro texto libre que remita a otros significados y que a su vez, nos ayuden a explicar la validez o belleza de lo leído. Por lo cual le pregunto: ¿Porqué habría de comportarme como un crítico si lo que quiero es traducir?. Cierto es que no toda traducción consiste en mantener el significado lo más intacto posible, en algunos casos la belleza del lenguaje le otorga una importancia a los signos que van mas allá del significado, algo así como la traducción de la poesía. En ese caso también mi labor es otra y muy distinta a la del crítico. ¿Qué comentario puede hacer un traductor acerca de la frase “sobre el Jardín lleno de rosas sobrevuelan las libélulas”, si no es la misma frase con otros signos?… Mi único interés en el mundo del arte por el momento es que mediante estos dispositivos de traducción, la obra pase por diferentes formas de lectura hasta encontrar el lector final. El problema supone en conocer al lector final, es decir el momento último en que la obra se diluye y por lo tanto ya nunca más es comentada
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Este texto lo encontré en Die Ziet “20 de Febrero 2007”, y es una crítica demoledora al trabajo de Marinel. Sólo cuelgo una parte del texto. El autor es Gerhard Eisenarbeiter
La semana pasada por encargo de éste periódico, me tocó asistir a la última exhibición de Jonas Marinel en el Schwarze Parkgalerie en Dusseldorf. Bajo el nombre de serifas, la exhibición consiste en 20 piezas compuestas por 6 instalaciones, 7 fotografías de instalaciones en el espacio público, 2 vídeos instalaciones, y finalmente 5 libritos de creación propia… Conocido por la búsqueda de una especie de sistema traductor entre vida y literatura, Marinel ya tiene una extensa producción que a mi parecer corre la pésima suerte de no comentarnos absolutamente nada relevante más allá de la literatura misma. En otras palabras, sus juegos de citas, sus juegos de palabras y sus ficciones, no aportan nada al panorama literario, menos aun, no aportan nada al arte contemporáneo… Pondré un ejemplo, supongamos que se emite una frase tal como ”sobre el Jardín lleno de rosas sobrevuelan las libélulas”, entonces el comentario de Marinel al respecto es “sobre el Jardín de rosas sobrevuela las libélulas”. ¿Que aporta decir los mismo dos veces?, repetir una idea hasta la saciedad no emite ningún comentario sobre la idea. La obra de Marinel y en especial el trabajo presentado en Schwarze Parkegalerie, son banalidades, trabajos de Universitario Pedante con ganas de ser el nuevo Beuys…. Si bien el juego de incitar al espectador a cerrar la pieza mediante la lectura es una idea interesante, ya que su obra misma se remite a un juego de espejos, y por lo tanto solo es entendida en la medida que el espectador acceda al texto sobre el cual se hace el comentario, Marinel casi siempre cae en un peligroso sentimentalismo digno de un mal escritor. El gran terror de un poeta es el sentimentalismo, ese mismo debería de ser el terror Marinel… Tal vez si un acierto tiene Marinel es en la selección de textos y escritores, pero aun así actualmente la relación que puede existir entre una tradición como la literatura y otra como el arte contemporáneo está en otra parte.
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Jonas Marinel y las cartas a los amigos.Etiquetas: Jonas Marinel

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